AnatomÃa de la Apuesta
que una y otras vez
se cuece entre mis manos
desdibujando el dolor
añejo en las almohadas.
Apuesto a tus manos
que rompieron el misterio
del frio y de la piel,
navegando en el sudor
que habita en los intentos.
A tus piernas y a tus brazos
carnivoras enredaderas
que aprisionan la sed
convertida en virtud.
A tu espalda y a tu pecho
extensas llanuras
que rescatan mi rostro
del cansancio galopado.
A la hora del amor
apuesto a tu mirada
espacio donde todo sueño inicia,
cuando se vuelve espejo
de la mujer que soy
si me tocas.
Apuesto a tus labios
que aprendieron el lenguaje
del hambre acompasado
que esta escrito
en mis silencios.
A tu cabello y a tu cuello
jardÃnes perfumados
que vuelven primavera
la rutina.
A tus muslos y a tu sexo
estampa febril
que asesina los fantasmas
en un grito amordazado.
A la hora del amor
apuesto a ti,
a cada rincón que te completa
festÃn para mis labios
destino de mi cuerpo
que una y otra vez,
dice tu nombre
a la hora de la vida.
No se puede caminar
A Tus Dudas
Amé a una mujer
El Amor se ha vuelto sordo
PoesÃa: ¿Guardas silencio?
aunque parezca no buscarte.
Has sordos tus oÃdos a mis labios
que de enojo disfrazan esta herida sin tiempo.
para abrazarse al dolor como estancia,
¡aférrame a Ti!,
que sin verte, sin sentirte ni buscarte,
Sabes que te amo.
PoesÃa: En la voz de Agar
PoesÃa: A vos que preguntabas
PoesÃa: Ante las sinmedidas
PoesÃa: Yo me rindo contigo
PoesÃa: Plegaria en el Silencio
Poesia: Ante las piedras

PoesÃa: A quien hablar hoy de la noche

PoesÃa: A Conciencia

Sin Nombre

De tu testimonio

Rostros del silencio

Esta mujer está llena de silencios,
de cuadros partidos que hacen vieja la memoria,
sus tardes ya no saben del nombre materno
del regazo tibio que peinaba su infancia.
Esta mujer tiene secretos que ahorcan su garganta
un tatuaje que recuerda los espacios divididos
y dos o tres cicatrices de la vez que no durmió.
Esta mujer corrió de todos los fantasmas,
rezo el rosario de rodillas para no apagar la luz.
Creyó, unas veces en Dios y otras en un hombre,
para poner el cerrojo a la hora de las brujas.
Esta mujer no tiene idea de quién es frente al espejo.
Esta mujer guardo el perdón para otro tiempo.
Esta mujer se despierta y sigue viendo a una niña
que juega a no respirar para que el dÃa no duela.
Esta mujer tiene miedo y no duerme,
esta mujer tiene miedo y envejece.
La muerte la visita en todas las esquinas,
y ella sigue en silencio
sin saber cómo no ser esta mujer.
Datos personales
- Romy
- Cada nuevo libro es una danza interminable de mundo en mundo, de palabra en palabra.
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