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Especial de San Valentín: Marioantonio Rosa

Hoy les traigo a mi queridísimo amigo Marioantonio Rosa, de Puerto Rico. Un poeta lleno de música y piel, versos desnudos que tocan, recorren, quiebran; versos tan vivos, que a veces debemos tener cuidado de romperlos al leerlos en voz alta. Estos dos poemas que les dejo salen de su poemario "Tristezas de la Erótica", otra joya de mi biblioteca ambulante, es decir, de esos libros que siempre estan donde estoy.

V
Bello por incertidumbre
tu cuerpo amanece en la ventisca clara
como la mies en la mariposa se hace soledad
como el mural de un rio abandonado
se reclina con ojos de dulce amor

y lleva el tiempo

aquí juntos
nos encontramos al quiero desenlace
parece que tu cuerpo era el mio
cuando por sombras fecunda el astro

y se alumbra

solo
hacia la ruta intensa
hacia el frio de la frontera abandonada
siento huellas de tu cuerpo como olas
siento esa hoguera fiel que deambula signos

y bello por incertidumbre

pienso que llorarte es salmo de posesión.


XX

Dime que no es silenciosa tu oscuridad
tu sabor de río pasando por la herida
o la siesta en rocas de tus ojos en calma

palpitando
increíble y clara en su reyerta
pérdida en el credo del cuerpo azul.
Quiero amar ese ruido entre alas oscuras
ese sentido del abelo al derrumbarse
como una noche liviana sorprendida
al descubrir el tacto en la grandeza de la tierra

y escuchas
ese estruendo del silencio en tu llegada.

Dime que tu cuerpo abre la noche
habla como la noche perdida en fuego
solamente dime noche

y muestra en el secreto tus lunares.

Especial San Valentín: Gregorio Espinal

Hoy elegí al poeta nacido en Santo Domingo, pero adoptado y enraizado en Santiago de los Caballeros, Gregorio Espinal. Su Libro Noctambulario, esta siempre a la altura de mi mano, no me canso de leerlo...su poesía es desnuda, lacerante...grandiosa; pero a él le he perdido el rastro, espero ansiosa la Feria, porque sus calles tienen el don de hacerlo aparecer entre sus calles.

Última Voluntad
Quiero que mis huesos se pudran en tu lecho
Que la lengua se me seque enredada en tus entrañas
Quiero que mi sangre se coagule entre tu pecho
Que mi espuma se haga costra y no se borre de tu vientre
Quiero habitar muerta en vida aprisionada en tus poros
Que mi muerte se escriba en la fragua de tu carne
Que su tinta se corra y te manche por completo
Por dentro y por fuera
Y aspires mi polvo

Ansiedad

Un hombre de barba rala
Hurga el tiempo en mis cabellos
Sus manos tartamudas
Van serpenteando en mis piernas
Espero atenta el momento
En que le hinchen las ansias
En que me embista en vaivenes
Percusionando el delirio
Y me lama y me ensucie
Descolgada del silencio

Un hombre de barba rala
Me desteje con su tacto
Su boca agria me besa
Estrangulando los labios
Espero atenta el momento
En que lo insemine el aire
En que me atraviese el vientre
Y desangre su sexo amargo
Y me muerda y me apuñale
Mientras pierdo la mirada
Un hombre de barba rala
Se detiene en el instante
Mira con ojos de lobo
La presa abierta en el lecho
Como una puerta de carne
Donde vaciar sus fantasmas

Ese hombre que me lastima
Al contacto de su barba
Que se relame en sus ganas
Y no acaba de empezar.

Gregorio Espinal


Especial San Valentin - Malena Ezcurra

Comienzo mi ciclo de San Valentin, con poemas de grandes poetas y grandes amigos...y con quien otra podría comenzar que no fuera con una de las pocas poetas actuales que logra desmembrarme el alma en sus versos, mi querida amiga, la niña cielo de Buenos Aires, Malena Ezcurra, que la disfruten.
(Estos poemas fueron tomados de su Blog: "
Encendida en Buenos Aires")


Pour l'homme aimé
Te quiero desde antes de los siglos
cuando el pecado de la manzana no existía
por eso nuestra libertad al tocarnos.

Te quiero en momentos de éxtasis
y sé que la cosmogonía de los mitos
es una distancia cercana.

Ahh mi Eros!!!

Te quiero como una gata insomne,
sedienta de sabores, insaciable,
fatal demanda de todos los sentidos.

Te quiero así, así,
como una sacerdotisa que camina por el claustro en silencio
con su cuerpo consumido y purificado de tanto amar .

Te quiero
simple, terrible y tuya.




A un pas la bouche

“¿Y si la muerte es la muerte
qué será de los poetas…”
Canción otoñal, Federico García Lorca

En tu espera logro rozarte el alma de pan de hojalata,
tu corazón de crepúsculo,
el aguacero de tus pasos caminando los silencios
del puente viejo donde los grillos carentes de alas entonan nanas.

En tus manos moran las palabras de amor que perdí,
los soles de tus dedos entretejen matices en mi mente,
y yo tan pequeña dejo naufragar los sueños
en la bahía manzana de tu niñez.

En tu mirada de poeta reconozco al viejo monje de fórmulas mágicas
capaz de inmovilizar el tiempo, dotar de voz a las rosas,
transformar todo en distancia.

En tu tristeza ensimismada de horizontes infinitos hasta la evaporación total
de la carne convertida en bruma, en polen lunar, en nube, brumapolenlunarnube
habitada por tus inmensos ojos negros encuentro la esencia.

En tu reposo rozo los verdes, pero no verde que te quiero verde,
otros verdes, verde cuenta de collar marroquí, verde de animal anfibio,
cristal verde que envuelve mis ganas.

En tu cama de hombre pájaro juego a evanescerme en constelaciones de plata
a la sombra de tus brazos, tu cuerpo avanza en penumbras,
se desatan mis ganas de tomar cada gota de tu luna mojada.

Y pierdo el aire.


Malena Ezcurra

Amar en tiempos revueltos, de Marioantonio Rosa

(Imagen de Kenny Flores)

"Amar en tiempos revueltos
Amar en tiempos revueltos

Tiempos de ruina y lamento…"
Luisa María Guell

Como quien ocupa una sombra para hablar de luz,
del viaje sin rostro, de la piel sin paisaje
y se arrodilla en lentitud en una noche que la ciudad ataca
y el alma nombra la muerte en sus habitaciones,
y la lluvia fuerte es una herida, y los labios nacimiento,
como quien llega y toma el fuego matándose en la vestidura
yo te nombro y no temo.
La tierra es una masacre para los ojos y el silencio
dormimos sobre la espada de nuestras cosas
el aire empieza con una huella de veneno
y la soledad abre rotos tronos de asfixia
y sin embargo, tu abrazo vive toda esta guerra,
todas las dudas, todas las alas de sed, todo tu nombre.
A pesar de las copas vacías, los remedios contra el gemido,
a pesar de la insistencia en ponerle cordura al sueño
me invitas a tu cuerpo, a tu corona de labios
levantando una luna de pozos rosados,
y henchido, como un pájaro en batalla, hablo en vuelos,
en caídas ajenas a las lágrimas, me hago a tu mirada única.
Ya en tu sandalia, suave y perdida,
cántaro de uvas, cántaro de mujer desnuda hacia las manos,
he marchado con el pueblo, con los meses del pueblo cautivo,
aquí, hago mi camino en tu falda de transparencias,
aquí marcho en el horizonte rojo de las campanas,
me atrevo a hacerme mar, romper los muros con las olas,

como tu, sobre mi boca
en un canto de victoria.

Marioantonio Rosa
(Visita su blog: http://marioantonio-rosa.blogspot.com/ )

No me sueltes la mano, de Poldy Bird

Estoy perdida y sola
como un pájaro que retrasó su vuelo
y tu silencio me dibuja sombras
donde los ángeles estaban siempre
(hoy se pusieron túnicas de duelo)
No me sueltes la mano...
me da miedo saberte tan lejano,
me da miedo pensarte tan ausente.
El olvido y la muerte son hermanos
y los dos nos atacan frente a frente.
Este amor no se cansa ni se vence,
busca tu voz que calla,
busca la tinta de su sentimiento,
quiere recomponer no sé qué cosa
que se ha quebrado
en el cristal del tiempo.
No me quites el aire que respiro,
no me quites el sueño que me calma,
no me sueltes la mano en la tormenta.
no desates tu alma de mi alma.

Transeúnte de amor con aleteos de Rene Rodriguez


No puedo precisar si fue en abril o julio. Recuerdo que era una tarde arcaica. Llena de autos y peatones. Una tarde fuerteazul sin muchas luces. Iba por la avenida sin ver que iba, mirando a las muchachas con uniforme de viernes ajado en la oficina. De pronto, nos miramos, percibiéndonos al punto de que estábamos solos. Solos en soledad, buscando un ala. Volvimos a mirarnos y no hizo falta palabra ni acuerdo alguno. Nos seguimos sin rumbo. Sin excusas. La abordé sin premura, hablando de lloviznas y aludes. Me sonrió con un guiño de casta alevosía. Tomándonos del ala, entramos a un zaguán de una calle sin nombre. Después, ya no hay después. La primavera se excedió en colores, en fragancia. Ella iza una bandera hecha jirones de ternura. Yo, a toda hora, soplo una corneta zurda. Me tira de los sueños como si tal cosa. La arrastro, desnudos sobre la espuma de la tarde. No quepo en mí con este loco amor de mariposa.

Rene Rodríguez Soriano
(Visite su espacio: http://www.rodriguesoriano.net )